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Shari Arison
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sabía, aun antes de poder formular mis sensaciones
en palabras, que perdimos el camino. La violencia,
el sufrimiento, la crueldad que veía en el mundo
eran enormes y sentía que eran contrarios a la ver-
dadera esencia de la humanidad. A nuestra esen-
cia divina. Al ir madurando entendí por qué sentía
que no pertenecía, pues mi papel, mi destino en el
mundo, la razón de mi existencia, es ayudar a la
gente, a la humanidad, al mundo, a alcanzar la esen-
cia verdadera.
Hoy en día siento lo viejo desplomarse dentro de mí.
Siento que mientras los grandes procesos suceden en
el mundo, también dentro de mí se genera un cam-
bio enorme, en el transcurso del cual todos los sen-
timientos de culpa, las injurias, la soledad, la falta
de autoestima, la falta de confianza en mí misma, la
tristeza, la depresión, el dolor—todos ellos se des-
ploman dentro de mí y se liberan, dejando lugar para
el entendimiento y el silencio, la aceptación propia, la
libertad y la abundancia, el amor. Siempre creí y sentí
que la realidad externa era un reflejo de mí, de noso-
tros, de cada uno de nosotros, y por ello el colapso
externo que vemos alrededor nuestro es también un
colapso interno, y si aprendemos cómo llegar a nues-
tra verdadera esencia, ello se reflejará también en la
realidad externa a nosotros.